viernes, 15 de enero de 2010

Chapter 8

Eran las 12 del mediodía y obviamente yo seguía en mi cama mirando tele. Mamá vino a hablarme, no quería escucharla pero lastimosamente tengo dos agujeros al costado de mi cráneo que no podían cerrarse automáticamente. Entonces no tuve más opción que escucharla. Venia a darme una buena noticia. Parece que Paul y papá se irían a New York, por estas ‘cuestiones de trabajo’. Y ella decidía acompañarlo. Así que me mudaría sola al departamento que habían alquilado aquí. Aleluya, al fin poder sufrir en soledad, que lindo…

Mamá: - Abi no creo que eso sea posible, sabes que no estamos bien de dinero. Y el alquiler sale bastante caro, por eso mismo me voy con tu papá. Vos vas a tener que quedarte acá con Denisse y los chicos – dijo con esa sonrisa que LA ODIABA.
Abi: - No era mas fácil pegarme un tiro mamá? En serio y pretendes que no te odie. No aguanto mas estar acá, no aguanto – otra vez las lagrimas querían ocupar protagonismo.
Mamá: - Se que esto no es lo que vos querías para tu vida, pero podes empezar a ir a la universidad, algún trabajo, un curso de algo – bien ahora quería también que trabajara para serle de sirvienta? – no tenes porque quedarte acá encerrada, Abi, tenes que superarlo.
Abi: - No te quiero escuchar mas mamá, hace el favor de dejarme sola – y así lo hizo.
Me levante de la cama y fui a darme un baño. Tenia pasto en el pelo, por dios que desastre era. Mi cara, completamente irreconocible. Termine de bañarme, me peine y fui a mi cuarto a cambiarme. Prendí por primera vez aquella computadora y me digne a buscar algo para hacer. Tenia una serie de trabajos degradantes, cursos de algún instrumento, fotografía, diseño. Universidad, descartadísima.
Había algo que me había llamado la atención. Telefonista, de 18 a 25 años, buena presencia y paciencia. Cinco horas por una buena suma de dinero. Me anime a llamar, aunque sabia que era demasiado tarde para una entrevista, pero parece que andaban necesitados de empleados. Así que me puse mi mejor ropa, me maquille y salí a buscar un taxi, ya que ni sabia donde estaba parada.

Después de tanto tiempo, tenía algo parecido a una sonrisa en mi dibujada en mi rostro. Había conseguido ese empleo, asi que tendría hasta la mitad de la tarde ocupada mi cabeza en algo. Debería buscar otra cosa que hacer el resto del dia. Y las cosas irían mejorando poco a poco. Traté de comunicarme con Alex. Pero era imposible. La única persona que necesitaba en la vida, estaba enojada conmigo. Yo sabía que algo entre él y yo tenia que pasar. No podía ser tan perfecto.
Seguí caminando para poder conocer un poco el lugar, si me perdiera volvería de donde salí y buscaría un taxi.

Parece que ya me había vuelto famosa por el barrio ya que escuche que alguien gritó mi nombre. Era Nicholas, caminaba rápido para alcanzarme. Me detuve a esperarlo. Por lo menos llegaría a destino.

Nick: - De donde venís? – dijo tratando de recuperar el aire perdido.
Abi: - Tuve una entrevista de trabajo, y me lo dieron – dije como si me hubieran otorgado el premio novel del trabajo.
Nick: - Al fin veo una sonrisa en esa carita – dijo acariciando mi mejilla, y por inercia corrí la cara – Perdoname… no quise ponerte incomoda.
Abi: - No, esta bien, solo que… - porque actuaba como estúpida? – Vamos para tu casa? – dije sonando entusiasta.
Nick: - Se me acaba de ocurrir una súper idea – dijo muchísimo mas entusiasmado que yo – Hoy un amigo hace una fiesta en su casa, no queres ir?... Digo para festejar que tenes trabajo – no podía negarme a esa sonrisa.
Abi: - Estas loco, no conozco nadie acá. Aparte… - me interrumpió
Nick: - Para pasar un buen rato… dale por favor no quiero verte mal – dijo haciendo puchero.
Abi: - No puedo evitarlo… - y la voz se me quebró.
Nick: - Se que no soy quien para preguntarte nada, pero una noche para divertirse no le hace mal a nadie – acercándose – Se que no somos amigos, pero me gustaría mucho que podamos serlo. Dejate querer…

Ok, esas palabras me habían dejado sin aire. Acepte la propuesta. Tenía razón Nicholas. Tenia que dejarme querer por las personas que ahora me rodeaban. Alex ni se había preocupado en llamarme estos días, seguro ya habría conseguido a alguien con quien sacarse las ganas. Aunque me dolía en el alma, tenia que tratar de superarlo. Una noche de fiesta no le hace mal a nadie. Solo un poco de música, baile, risas e irse a dormir. Eran buenos planes. Empezaba a caerme bien Nicholas. Mientras caminábamos hablamos mucho. Me contó sobre su carrera solista y cuanto se apasionaba con la música. Teníamos mucho en común, aunque yo me había resignado con el canto. Era algo que me hacia recordar mucho a Alex. Ya encontraría un pasatiempo, todo es cuestión de tiempo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario