viernes, 15 de enero de 2010

Chapter 9

Faltaba poco para que alguien tocara mi puerta a decirme que ya era la hora. Mis cálculos no fallaron, deje pasar a quien golpeaba. Me lleve una gran sorpresa.

Denisse: - Abi, no quiero molestarte pero los chicos ya están listos abajo esperándote.
Abi: - No tengo ganas de ir… no se como decírselo a Nicholas – dije mirando las sabanas.
Denisse: - Hable con tu mamá y me contó lo sucedido en Londres – no pude evitarlo, sollocé.
Abi: - No estoy preparada, no me siento segura acá todavía – se sentó en mi cama y acaricio mi cabeza.
Denisse: - Nick… esta dispuesto a ayudarte, dale una oportunidad – dijo sonriendo.
Abi: - Me cambio y bajo – dije mientras me levantaba.

“Dale una oportunidad”
. Era lo que yo pensaba? No lo se, pero estaba dispuesta por UN minuto en mi vida, olvidarme de Alex. Deje el celular apagado en la mesita de luz. Busqué en mi ropero algo para ponerme. Siempre me vestí de acuerdo a mi estado de animo, asi que un vestido strapless negro estaba acorde. Unos zapatos con no mucho taco. El pelo semi recogido. Un poco de base y delineador. No esperaba encontrar un chico que me traiga a casa después de la fiesta, así que estaba lista.
Baje las escaleras, y alli se encontraban mis nuevos amigos. Joseph con unos jeans bastantes ajustados para mi gusto, una musculosa blanca y una campera de cuero negra arremangada a la altura de los codos. Nicholas, impecable. Jeans, una camisa rayada celeste con cuello blanco abrochada recien en el cuarto botón. Camine esta el sillón y tosí un poco para avisar que ya estaba ahí. Denisse nos saludo, Joseph abrió la puerta y ahí se encontraba un grupo de chicas esperándonos. Dos de ellas se colgaron a Joseph como si fuera el último pedazo de carne en la carnicería un domingo al mediodía. La otra parecía coquetear con Nicholas. Me las presentaron, pero no recuerdo sus nombres.
Nos dividimos para poder viajar ya que todos juntos no entrábamos.
Opte por ir en el auto de Nicholas, pero nadie más eligió esa opción. Ya que todas las huecas quisieron ir juntas en la camioneta de Joseph.

Nick: - Te ves muy bonita, solo hace falta que pongas esa sonrisa que tanto me gusta y cartón lleno – dijo fijando su mirada en la mía.
Abi: - Vos también estas muy elegante se suponía que era una fiesta común – dije mirando por la ventanilla, era obvio que me había sonrojado. No solía decir piropos a los chicos, solamente a…
Nick: - Soy de tener estilo – dijo alardeando y luego soltó una pequeña risa.
Abi: - Se nota Nicholas, se nota – dije riendo también.
Nick: - Primero, gracias por esa sonrisa, y segundo no me digas Nicholas, lo odio – dijo frunciendo el entrecejo.
Abi: - Ok, y como es que te dicen?
Nick: - Mi apodo es Mr. President. Pero es solo en broma. Nick estaría perfecto, sonas muy formal diciéndome mi nombre entero – de nuevo sus ojos café se cruzaron con los míos. No pude evitar sonreír era tan bonito.

Llegamos a la casa de su amigo Frankie. Que digo casa, eso era casi una mansión. Justo atrás nuestro llegaba la camioneta de Joseph con la música a todo volumen. Las barbies bajaron y se unieron con nosotros para entrar todos juntos. Lo único que mis ojos podían ver era alcohol. Hacia donde miraras ahí estaba, esperándome. Pero opte por ir a demostrar mis ‘no’ habilidades en el baile con los amigos de los chicos. Todavía no recuerdo los nombres, y creo que ellos no podían ni recordar su propia cara. Me divertí mucho bailando con Joseph y sus amigas no parecían tan huecas después de todo.
Nick se había perdido, trate de buscarlo por la multitud. Y en eso termine perdiéndome. Subí varias escaleras y con lo único que me encontré fue con varias habitaciones, en una de ellas había una fiesta de tequila. Y como dije, el alcohol estaba ahí esperando por mi, para llevarse los malos recuerdos de mi mente. Decidí entrar a la ronda y no pare hasta los seis tequilazos.
Como pude me pare y salí de la habitación. Necesitaba encontrar a alguien. Pero mi coordinación no ayudaba mucho. Tropecé con algo, mejor dicho con alguien y caí sobre el. Dios me escucho. Era Joseph, tirado en el suelo, supongo que con muchos mas tequilas de los que yo podia tener en mi cuerpo. Trate de fijarme si estaba despierto, y parecia que si, ya que escuchaba su voz como a quinientos kilómetros de distancia. Como pudo él se levanto, y me ayudo a mi tironeando de mi débil brazo. Quede estampada contra su pecho, trate de alejarme pero no me lo permitió ya que me abrazo fuerte por la cintura con un brazo.

Joe: - Me dejas hacer algo? – dijo mientras miraba alrededor suyo, fijándose algo… no se.
Abi: - Si, bajame – le dije intentando separarme de esos súper formados pectorales.
Joe: - No – y soltó una carcajada.
Abi: - Joseph, soltame o voy a empezar a gritar – dije abriendo la boca simulando un grito? Poco entendía lo que hacia.
Joe: - Joseph, me encanta que me digas asi, decimelo una vez mas – dijo poniendo su boca de costado y subiendo una ceja. Podía ser mas sexy?.
Abi: - Joseph

Si, creo que fue lo ultimo que dije antes que me comiera la boca, literalmente. Pude tocar el suelo con los pies, mientras que me arrastraba hacia la pared, sin dejar de besarnos. Su cuerpo caliente se apego al mio y por inercia cruce mis brazos por su cuello. Dibujaba garabatos sobre el y podia sentir como se le erizaba la piel. Él se entretenía dejando besos por mi cuello mientras que sus manos subian y bajaban sin sentido por mi espalda y abdomen. Hormonas encendidas y alcohol no son mejores amigos. Pero alcohol y olvido si. Y eso era lo que estaba pasando, quede perdida en los dulces labios de Joseph. Sabian a melón, tenia entendido que era lo unico que se bebia en la habitación de al lado. Recorria lujuriosamente mi paladar con su lengua y lo unico que hacia era llevarme a querer mas, mas de él. Podia sentir su respiración agitada y pequeños gemidos cada vez que mis dientes se tentaban a morder alguna parte de ese hermoso cuello decorado con los mas sensuales lunares que jamas haya visto. Agarró cada una de mis piernas con sus fornidos brazos y me dio el impulso para poder con ellas rodear su cintura. Asi camino hasta encontrar una puerta, la cual abrio y cerro detrás de mi. Ahí nos encontrábamos, dentro de lo que parecia un baño. Tratando de no caerme saque su campera de cuero y la tire en el piso. Sin dudarlo Joseph empezo a bajar mi vestido repartiendo besos humedos por mi piel después de cada centimetro de tela que desaparecia. Pude sentir como se humedecia su musculosa al sentirla mojada sobre mi, ya que sudaba como si fuera su ultima vez. No sabria decir porque, porque parecia estar muy borracho para estar nervioso. Aparte se notaba que tenia experiencia. Tome su pequeña musculosa por la base y la saque del camino que me impedia ver ese cuerpo tallado por el mismisimo Dios. Jugue un rato con el boton y cierre de su jean y afortunadamente podia sentir su ereccion bajo mis manos. Estaba a punto de volverse loco. Decidio tomar revancha jugando con el broche de mi corpiño, pero perdio al sacarlo del camino, sin hacerme esperar. Rapidamente llevo sus manos hacia mis pechos proporcionandome una mezcla de lujuria y placer que nunca en mi vida habia sentido. Lo unico que podia hacer era ahogar mis gemidos mordiendo sus hinchados y rojos labios. Agarro una de mis manos y la llevo hacia la parte de su cuerpo que mas me necesitaba. Sentirlo de esa manera me hizo un cable a tierra. Pude ver mi otra mano agarrada de su cuello y ahí mi anillo. Esto no podia llegar mas lejos. Tenia que pararlo.

Chapter 8

Eran las 12 del mediodía y obviamente yo seguía en mi cama mirando tele. Mamá vino a hablarme, no quería escucharla pero lastimosamente tengo dos agujeros al costado de mi cráneo que no podían cerrarse automáticamente. Entonces no tuve más opción que escucharla. Venia a darme una buena noticia. Parece que Paul y papá se irían a New York, por estas ‘cuestiones de trabajo’. Y ella decidía acompañarlo. Así que me mudaría sola al departamento que habían alquilado aquí. Aleluya, al fin poder sufrir en soledad, que lindo…

Mamá: - Abi no creo que eso sea posible, sabes que no estamos bien de dinero. Y el alquiler sale bastante caro, por eso mismo me voy con tu papá. Vos vas a tener que quedarte acá con Denisse y los chicos – dijo con esa sonrisa que LA ODIABA.
Abi: - No era mas fácil pegarme un tiro mamá? En serio y pretendes que no te odie. No aguanto mas estar acá, no aguanto – otra vez las lagrimas querían ocupar protagonismo.
Mamá: - Se que esto no es lo que vos querías para tu vida, pero podes empezar a ir a la universidad, algún trabajo, un curso de algo – bien ahora quería también que trabajara para serle de sirvienta? – no tenes porque quedarte acá encerrada, Abi, tenes que superarlo.
Abi: - No te quiero escuchar mas mamá, hace el favor de dejarme sola – y así lo hizo.
Me levante de la cama y fui a darme un baño. Tenia pasto en el pelo, por dios que desastre era. Mi cara, completamente irreconocible. Termine de bañarme, me peine y fui a mi cuarto a cambiarme. Prendí por primera vez aquella computadora y me digne a buscar algo para hacer. Tenia una serie de trabajos degradantes, cursos de algún instrumento, fotografía, diseño. Universidad, descartadísima.
Había algo que me había llamado la atención. Telefonista, de 18 a 25 años, buena presencia y paciencia. Cinco horas por una buena suma de dinero. Me anime a llamar, aunque sabia que era demasiado tarde para una entrevista, pero parece que andaban necesitados de empleados. Así que me puse mi mejor ropa, me maquille y salí a buscar un taxi, ya que ni sabia donde estaba parada.

Después de tanto tiempo, tenía algo parecido a una sonrisa en mi dibujada en mi rostro. Había conseguido ese empleo, asi que tendría hasta la mitad de la tarde ocupada mi cabeza en algo. Debería buscar otra cosa que hacer el resto del dia. Y las cosas irían mejorando poco a poco. Traté de comunicarme con Alex. Pero era imposible. La única persona que necesitaba en la vida, estaba enojada conmigo. Yo sabía que algo entre él y yo tenia que pasar. No podía ser tan perfecto.
Seguí caminando para poder conocer un poco el lugar, si me perdiera volvería de donde salí y buscaría un taxi.

Parece que ya me había vuelto famosa por el barrio ya que escuche que alguien gritó mi nombre. Era Nicholas, caminaba rápido para alcanzarme. Me detuve a esperarlo. Por lo menos llegaría a destino.

Nick: - De donde venís? – dijo tratando de recuperar el aire perdido.
Abi: - Tuve una entrevista de trabajo, y me lo dieron – dije como si me hubieran otorgado el premio novel del trabajo.
Nick: - Al fin veo una sonrisa en esa carita – dijo acariciando mi mejilla, y por inercia corrí la cara – Perdoname… no quise ponerte incomoda.
Abi: - No, esta bien, solo que… - porque actuaba como estúpida? – Vamos para tu casa? – dije sonando entusiasta.
Nick: - Se me acaba de ocurrir una súper idea – dijo muchísimo mas entusiasmado que yo – Hoy un amigo hace una fiesta en su casa, no queres ir?... Digo para festejar que tenes trabajo – no podía negarme a esa sonrisa.
Abi: - Estas loco, no conozco nadie acá. Aparte… - me interrumpió
Nick: - Para pasar un buen rato… dale por favor no quiero verte mal – dijo haciendo puchero.
Abi: - No puedo evitarlo… - y la voz se me quebró.
Nick: - Se que no soy quien para preguntarte nada, pero una noche para divertirse no le hace mal a nadie – acercándose – Se que no somos amigos, pero me gustaría mucho que podamos serlo. Dejate querer…

Ok, esas palabras me habían dejado sin aire. Acepte la propuesta. Tenía razón Nicholas. Tenia que dejarme querer por las personas que ahora me rodeaban. Alex ni se había preocupado en llamarme estos días, seguro ya habría conseguido a alguien con quien sacarse las ganas. Aunque me dolía en el alma, tenia que tratar de superarlo. Una noche de fiesta no le hace mal a nadie. Solo un poco de música, baile, risas e irse a dormir. Eran buenos planes. Empezaba a caerme bien Nicholas. Mientras caminábamos hablamos mucho. Me contó sobre su carrera solista y cuanto se apasionaba con la música. Teníamos mucho en común, aunque yo me había resignado con el canto. Era algo que me hacia recordar mucho a Alex. Ya encontraría un pasatiempo, todo es cuestión de tiempo.

Chapter 7

Me desperté a la madrugada al sentir como se cerraba mi puerta. Me mire. Estaba adentro de mis sabanas con mi pijama amarillo de Bob Esponja. Como había sucedido todo eso? Me levante rápido para mirar por el pasillo, pero no había rastro de ningún tipo de individuo. Fui al baño a cepillarme los dientes cuando sentí un movimiento allá afuera.
Espíe por la mirilla era Joseph, se dirigía hacia mis ojos. Abrí la puerta abruptamente. Se asustó el pobre, y no hice más que largar una sonrisita.

Joe: - Que pretendes matarme? – dijo riendo conmigo.
Abi: - Jajaja, no, no tengo la culpa que quieras venir al baño justo cuando estoy yo
Joe: - Que pensas que estoy persiguiéndote? – dijo estirando una sonrisa bastante seductora para mi gusto.
Abi: - No, no pero solo me preguntaba porque tengo este pijama puesto – dije mirándolo desafiante.
Joe: - Que? – dijo haciéndose el desentendido, mas bien parecía desentendido
Abi: - Nada deja, buenas noches – dije dirigiéndome a mi cuarto.
Joe: - Que sueñes con los angelitos – rió.

Si él no había sido quien cambio mi ropa, entonces quien?. Mamá seguro quiso venir a hablar conmigo, pero como yo estaba en el quinto sueño, me cambio la ropa mojada y se fue. Ahora ya me había desvelado, mire el celular las 4:27 AM. 0 mensajes nuevos. 0 llamadas perdidas. Llamé al primer nombre de mi lista de contactos. Alex. Sonaba, sonaba y no atendía. Corté. Llamé de nuevo, y lo único que escuche fue el contestador automático. Dejé mi mensaje después de la señal, que decía: “Te extraño, cada parte de mi corazón lo hace. Cada centímetro de mi piel necesita tu roce. Llamame, quiero escuchar tu voz. Te amo mas que a nada en el mundo”. Corté de nuevo. Me hundí en mi llanto, como lo venia haciendo hace unos días atrás. Y caí en un profundo sueño.

Otra vez la puerta… se abría? Abrí los ojos y pude verlo dejando mi ropa mojada de la noche anterior, limpia y seca arriba de la silla de la computadora. Había sido él? Dios que vergüenza. Estaba segura de que no iba a bajar a desayunar esa mañana, menos con el pijama de Bob puesto.

Chapter 6

Sentí una calida mano sobre mi rostro mojado y frío. Había logrado lo que quería, estaba muerta? Dios me estaba recibiendo en el cielo? Definitivamente la respuesta fue no, cuando vi unos hermosos ojos color miel mirarme con preocupación. Ok, creo que estaba errada. Si había llegado al cielo, por amor a la mismísima Virgen María. Que hermoso que era!

Joe: - Abi, Abigail por favor hablame
Abi: - Estoy… bien – trate de decir claramente
Joe: - Estas completamente loca o que? – Dijo agarrandome de la espalda para poder incorporarme – Te ves bastante mal, debería llevarte al hospital
Abi: - No – dije seca, deberían llevarme al neuropsiquiátrico – Quiero irme a mi casa.
Joe: - Lamento decirte que estas demasiado lejos de tu casa, y que estas en New Jersey, lugar no muy seguro para que una jovencita se desmaye en el medio de un parque. Tenés idea de lo que pudo haberte pasado? – nunca nadie se había preocupado tanto por mi, eso creo.
Abi: - Estoy bien Joseph, llevame al aeropuerto dale? – dije fingiendo una sonrisa.
Joe: - Definitivamente no estas bien, vamos tengo la camioneta a dos cuadras, levantate – dijo extendiéndome su mano, no tenia fuerzas ni para tomarme de ella – Esta bien voy a tener que cargarte.

Y eso fue lo que hizo, mi cuerpo semi-muerto no era tan pesado después de todo, y él tenía un cuerpazo terrible, cuarenta kilos no serian mucho. Apuesto que levanta más en el gimnasio.
Podía ver como dejábamos atrás el parque que había sido el único lugar donde me había sentido segura desde que llegue aca.
Por fin sentía que todo se veía mas claro y no estaba en ese estado de inconciencia de hacia unos 20 minutos atrás.
Joe me recostó en el asiento trasero y el se dirigió hacia el del conductor. Llevábamos bastantes minutos de viaje, realmente me había ido lejos. Ya me esperaban los gritos y llantos de mi madre. El sermón de mi padre y cosas por el estilo. La verdad no tenia ni ganas de verles la cara. Ellos eran los culpables de que todo esto estuviera sucediendo. Pero al parecer en la casa Jonas no estaban al tanto de la situación.

Joe: - Te caemos tan mal que no queres vivir con nosotros? – dijo dándose vuelta, admito que me dio miedo.
Abi: - No, no es eso – dije reincorporándome y sentándome como un ser humano normal – Solo que preferiría estar en mi casa, con mis amigos, mi… - otra vez el llanto volvía, pero tenia que dejarlo ir – No importa supongo que algún día volveré.
Joe: - Ojala no – susurró
Abi: - Que? – dije haciéndome la que no había escuchado.
Joe: - Ya llegamos.

Volvió a cargarme y con una sola mano abrió la puerta. Nicholas se encontraba recostado en el sillón mirando tele. Se dio vuelta bruscamente cuando vio a su hermano conmigo arriba.

Nick: - Que le paso? – dijo levantándose
Joe: - Se desmayo en el parque, porque no te corres así la acuesto – dijo prepotente
Abi: - Podes bajarme, quiero ir a acostarme a ‘mi cuarto’ – dije remarcando las ultimas dos palabras.
Joe: - No, te llevo hasta arriba no me cuesta nada – no me soltaba y me estaba poniendo histérica de nuevo.
Nick: - Dijo que la sueltes, no entendes o te quedaste sordo? – definitivamente Nicholas no servia para bromas, pero realmente no estaba haciendo una broma, lo decía bastante… enojado?

Toque el suelo con los pies, y me dirigí a mi habitación. Así como estaba, mojada y todo me acosté por fuera del acolchado. Y abrazando la almohada palme de nuevo.

jueves, 14 de enero de 2010

Chapter 5

Traté, lo mas rápido que pude, simular que caminaba hacia el baño, pero ya era demasiado tarde.

Nick: - Me llamo Nicholas, creo que no nos presentaron – dijo con la misma voz que había capturado mi mente 8 segundos atrás.
Abi: - Yo Abigail – dije seca aunque me había perdido en sus ojos color café, tratando de salir de ahí adentro, proseguí – Iba al baño, a la derecha o izquierda?
Nick: - Derecha – dijo con una sonrisa torcida – La puerta de la izquierda es tu nueva habitación.

Nueva habitación? Era una broma? Y de muy mal gusto…

Abi: - Mi nueva que? – dije abriendo los ojos como platos, cuando vi a Joseph cargando con mis dos valijas y mis dos bolsos por el pasillo.
Joseph: - Tu habitación, vas a tener que vivir con nosotros mientras tus padres puedan conseguir un departamento mas grande – dijo con esa sonrisa perfecta, que, por dios, la adoraba.
Abi: - Ah, bien, ok, perfecto, divino – dije lo mas sarcásticamente, y los dos soltaron una gran carcajada. Se podían ver mas perfectos? Ok no había pensado eso.

Sin dudarlo baje las escaleras corriendo, estaba a punto de armar una escena con mis padres. Entre a la cocina, se veía todo tan perfecto. No aguante y salí corriendo de esa casa que pronto se había convertido en el mismo infierno.

Camine, corrí, llore, me senté, patalee. Seguía con el celular en mi mano, y lo único que habitaba mi mente era Alex. Espere a que me atendiera, pero lo único que lo que escuchaba era el contestador automático. Estaba perdida, recién caía en cuenta que estaba sola, completamente sola en este nuevo mundo. Todo lo que me había costado tanto trabajo construir estaba hecho trizas. Seguí corriendo, y la lluvia se hizo mi mejor amiga en ese momento. Llegue hasta un parque, y lo único que recuerdo fue mi cuerpo mojarse contra el césped. Había entrado en un estado de trance profundo, del cual no quería salir. Quería morirme en ese mismo instante. Necesitaba a Alex más que nunca en mi vida, y no lo tenía. El agujero en mi pecho se agrandaba cada vez mas y mas, y yo me hundía en el. Cerré los ojos y me deje morir.

Chapter 4

Sentada en el aeropuerto, lo único que podía hacer y era lo único que no me cansaba, era mirar mi hermoso anillo de compromiso. Si, tenía 18 años y estaba comprometida con el hombre, el amor de mi vida. Aunque no sabia como iba a terminar esto, ese anillo no significaba un futuro casamiento, si no, el serle fiel a Alex mientras estuviera en tierras americanas.

Me saco de mi ensimismamiento la voz de un joven, veinte años cálculo.

Joseph: - Vos debes ser Abigail. Yo soy Joseph, bueno Joe el hijo de Paul el amigo de tu papá – se presento y estiro su mano para saludarme, la tomo fuerte y me levanto del asiento – Vamos, cambia esa cara de… bueno no tiene explicación tu cara, pero vamos nos vamos a divertir – dijo sonriendo, que linda sonrisa tenia por cierto.
Abi: - Esta bien – dije yo fingiendo una.

El fue muy gentil al llevarme una de mis dos valijas y mi bolso de mano. Caminamos hasta el estacionamiento donde se encontraba su camioneta negra, muy lujosa para mi gusto. Debería tener mucha plata este chico. Puso las valijas en el baúl y me abrió la puerta delantera del asiento del acompañante

Abi: - Mis padres donde están? – lo miré seriamente, realmente no lo conocía y estaba apunto de subir a su camioneta que pasaba si el no era quien decía ser?.
Joe: - Se fueron en el auto de mi hermano y vos no entrabas, así que tuve que venir a rescatarte yo – dijo sonriendo, tratando de tranquilizarme.
Abi: - (Por celular) Mamá? Hay un tipo que dice llamarse Joseph que pretende llevarme a no se donde. Ah… ok, esta bien... chau – dije cortando, intentando no sonrojarme, claro, como si eso fuera controlable.
Joe: - No soy ningún violador, o asesino serial – dijo largando una gran carcajada – Vas a subir? – y me empujo adentro del vehiculo.

Llegamos a lo que parecía un hermoso lugar. Joseph bajo rápidamente y abrió mi puerta. Lo único que llegue a decir fue un simple ‘gracias’ tratando de no trabarme.
Bajamos juntos las valijas y mientras el abría la puerta podía sentir las risas adentro de la casa.

Joseph: - Mamá llegamos – dijo sacándose la campera y tirándola en el sofá.
Denisse: - Abigail que grande estas! Muy hermosa por cierto – dijo guiñándole un ojo a Joe, trate de no mirar para ver la respuesta gestual que habría echo – Vení a la cocina así te presento a todos, no nos debes recordar – la verdad era que no lo hacia.
Abi: - Hola – dije secamente, mi cara obviamente no era la mejor, debería tener ojeras por el suelo, de no dormir hace tres días, sin maquillaje, etc.

Recibí un hola general, supongo que todos estarían al tanto de mi situación, me senté en la mesa al lado de Joseph, que no paraba de decir estupideces, admito que me hacia reír, pero lo único que podía hacer era mirar mi taza de café. Hasta que uno de los individuos que se encontraba en la mesa pidió permiso para irse a su cuarto. Ni lo mire, no me interesaba ni siquiera saber los nombres de esta numerosa familia. Seguía en mis pensamientos, esperando un mensaje o llamado de Alex, pero nada.
Hasta que escuche, el sonido que hacia tanto tiempo no escuchaba, el que le daba sentido a mis días, mis horas, mis minutos y segundos. Un piano sonaba, no sabia si era producto de mi imaginación, así que debía comprobarlo. Le pedí a Joseph que me dijera donde quedaba el baño.
Subí las escaleras, el sonido se hacia cada vez mas claro a mis oídos. Me detuve detrás de esa puerta y podía escucharlo a la perfección. La música era acompañada con la más dulce voz que jamás haya existido. Me senté en el borde de la puerta y lo único que pude hacer fue llorar. Hasta que la música cesó y la puerta se abrió.

miércoles, 13 de enero de 2010

Chapter 3

Era domingo a media tarde, cuando decidí llamar a mis pocas amigas para despedirme. Mañana a las 7 AM salía nuestro avión hacia el otro lado del planeta. Tenía mis valijas preparadas, los muebles y roperos quedaron vacíos, pero quedaron. Supuestamente volveríamos pronto, así que mis padres no venderían la casa. Me quedaba bastante tranquila al saber que por ahí podría convencerlos allá y poder volver acá y vivir con Alex. Si claro Abi, seguí soñando.
Aparte del dinero, otra cosa obvia para dejar Londres, era mi relación con Alex. En resumen, mis padres lo odiaban. Decían que no tenia futuro con el, que era un simple chico con el sueño de súper estrella. Realmente no lo conocían, él tenia un gran talento y yo obviamente lo apoyaba en su carrera.

A eso de las siete tocó el timbre. Le abrí la puerta, mis padres estaban sentados en el sofá. De fondo se veían todas las valijas, pero lo único que yo podía ver era las lágrimas de Alex tratando de no escapar de sus hermosos ojos negros.

Marie: - Alex, entiendo que estés enojado con nosotros, pero necesitamos ese dinero, necesitamos una vida mejor – dijo inventando mi madre.
Alex: - Abi no necesita una vida mejor, porque tiene todo lo que necesita acá – su voz estaba a punto de quebrarse, pero se las aguantaba, no quería quedar como un nene.
Marie: - Y como sabes vos que es lo mejor para mi hija? Vos que la alejaste de toda persona con la cual podría haber sociabilizado? Vos que le llenaste la cabeza con ilusos sueños de que ella podría ser alguien importante en el mundo de la música? Vos que – fue interrumpida.
Alex: - La verdad no me importa lo que digas Marie, vine acá para darle algo a Abi y listo – dijo y saco algo del bolsillo de su caído jean.

Ahí fue cuando lo vi, relucía como puro oro. Es que lo era, oro blanco del cual sobresalía exageradamente un hermoso diamante. Creo que abrí tanto los ojos que se me salían, pero no eran unas lágrimas, de felicidad obviamente

Alex: - Abi, casate conmigo y olvidate de toda esta porquería que tus padres armaron para alejarte de mi – dijo cuando se estaba por poner de rodillas, pero corrí a detenerlo.
Abi: - Que haces Alex? Estas loco? – lo abrace con toda la fuerza que mis brazos pudieron hacer.
Alex: - No dejes que nos separen, por favor – trato de decir mientras brotaba el llanto desde el fondo de su corazón.

En ese momento, lo único que pude hacer fue agarrar el anillo. Ya que mi papá lo saco de casa.
Perfecto, que divina despedida.

martes, 12 de enero de 2010

Chapter 2

Me desperté cuando por séptima vez sonó en mi celular 2+2=5. Era él. Lo atendí.

Abigail: - Hola, que pasó?
Alex: - Así me vas a atender? Ni un buenos días mi amor?
Abigail: - Lamento decirte que los míos no son buenos, y creo que los tuyos tampoco. Necesitamos hablar – dije antes de que mi voz se pudiera quebrar por completo.

Sentí cuando corto el celular. Espere alrededor de tres minutos y escuche que Alex toco el timbre.
Lo único que pude hacer fue abrazarlo fuerte, fuerte y quebrar en llanto. Tenía dos días para disfrutarlo al máximo. Y en ese momento lo único que quería sentir era su cuerpo pegado al mío, para siempre.
Nos separamos y me besó, como pocas veces lo había echo. Seco mis lágrimas y nos sentamos en el sillón.

Alex: - Podes decirme que te pasa, Abigail.
Abigail: - Bueno – en sus ojos podía verme a mi misma, tenia una cara fatal por amor a dios – Que fea me veo – rió – Mis padres decidieron volver a Estados Unidos – suspire y un par de lagrimas rodaron por mis mejillas.
Alex: - No es tan grave Abi, vas a poder visitarlos seguido, yo voy a acompañarte si queres – dijo con una sonrisa que trataba de ser tranquilizadora.
Abigail: - Me llevan con ellos, no hay posibilidad de que me quede – dije tratando de ser clara, ya que el llanto me lo impedía.
Alex: - NO TE PUEDEN LLEVAR, NO, NO – dijo levantándose del sillón, llendo hacia la cocina – DONDE ESTAN? DONDE ESTAN, QUIERO HABLAR CON ELLOS.
Abigail: - No están, amor, por favor calmate – levantándome también.
Alex: - Ellos, no pueden, ósea, justo ahora, no pueden – dijo sentándose de nuevo en el sillón agarrándose la cabeza.
Abigail: - Si que pueden – me salio del alma decir eso, en realidad lo dije por decir su ‘justo ahora’ había quedado retumbando en mi cabeza.
Alex: - Entenderías si me hubieras dicho todo esto mañana – dijo secándose una lagrima había salido tan delicada y tristemente de su ojo para mojar a la perfección su mejilla.

Nunca lo había visto llorar, aunque el era la persona mas sensible y emotiva que podría haber conocido (después de mi) y nunca había tenido la oportunidad de verlo llorar. Y ahora, lo estaba haciendo, por mi culpa. No podía dudar de su amor incondicional. Cada milésima de segundo que pasaba no hacia más que enamorarme más de él. Lo que veía por fuera era tal cual a lo que podía ver a través de sus ojos por dentro. Una persona pura, sincera, con sentimientos más que verdaderos hacia mí. No podía perderlo, por culpa de mis padres, mis avaros padres, que solo querían volver a New Jersey por trabajo. Dinero. Era lo único que habitaba cada neurona de sus pequeños cerebros.
Parece que un amigo de mi padre estaba ganando bastante dinero, con un trabajo que no recuerdo cual es, pero que tampoco me interesa.

Ahí seguíamos nosotros acostados en el sillón, solo podía escuchar el sonido de su corazón golpeando mi oreja. Creo que no podía pedir mas, ese hermoso sonido en menos de dos días, desaparecería de mi vida. Y en ese momento también dejaría de latir mi corazón.
Esa hermosa burbuja que habíamos formado Alex y yo, había sido pinchada por el ruido de la puerta de mi casa. Eran ellos. Alex me empujó de su pecho y se levanto muy bruscamente, parecía estar decidido a enfrentar a mis padres.

Alex: - Marie, dejá la puerta abierta, ya me voy – dijo saludándome con un seco beso en los labios, dejándome con un sabor amargo.
Marie: - No queres quedarte a comer? Hoy cocino yo – dijo mi mama sonriente
Alex: - Prefiero morirme antes que degustar esa asquerosa comida, esto no va a quedar así – fueron las ultimas palabras que escuche antes que diera un portazo.

La cena fue tan horrible, no porque estuviera fea. Si no que nunca Alex le había faltado el respeto a mi madre. Realmente estaba enojado, y parece que no iba a dejarme ir tan fácilmente.

lunes, 11 de enero de 2010

Chapter 1

No logro entender como se podía ser tan cruel. Mi vida estaba completa, si, por una vez en la vida, tenía todo lo que quería, necesitaba y deseaba. Y ellos… solo la arruinaban. Porque eso era lo que pasaba, mi vida minuto a minuto se desmoronaba mientras ellos seguían su conversación. Mis ojos acuosos solo podían ver la mesa y las lagrimas que caían como piedras sobre ella. Mi cuerpo temblaba peor que cuando le di a él mi primer beso. Mis manos sudaban, ya parecían cataratas. Creí que me moriría ahí nomás. Pero ellos seguían dando explicaciones que realmente no necesitaba, no iba a cambiar de opinión.
Ataque de pánico, si eso era lo que me estaba por agarrar. Creo que la conversación terminaba con la siguiente frase.

Mamá: - Abigail, quieras o no, nos vamos.

Y así fue, sola en la cocina estaba, tratando de ordenar esas palabras y las anteriores en mi cabeza.
Nos íbamos, cuando empezaba a sentirme bien en Londres, mis padres me pedían que regresáramos otra vez a mi ciudad natal. En que cabeza cabía semejante locura?
Me críe en Inglaterra, desde los 3 años que vivo acá. Pero en Londres solo pase los últimos 4 de mi vida. Solía tener una hermosa vida en Liverpool hasta que vinimos a la “gran” ciudad. Para mi no tenia nada de bueno, ya que había dejado a mis amigos de la secundaria atrás, mis pocos y mejores amigos, dentro de ellos, Matt, el gran amor de mi vida.
Pero como dije antes, mi vida ya estaba completa. Lo tenía a él conmigo. Él me había salvado del infierno en el que me había sumergido cuando las cosas con Matt no funcionaron. Lo conocí apenas llegue acá. En aquellos tiempos odiaba mi nueva casa, y lo que mas odiaba era a mi molesto vecino. Siempre molestando con su música y su BENDITO pianito. Quien podía vivir con un individuo tocando ese maldito instrumento hasta las 4 AM? Respuesta: nadie.
Iba a mi mismo curso en mi colegio, nos llevábamos pésimo. Más cuando me entere que era el quien vivía al lado de mi casa y molestaba mis noches apretando con sus hermosas manos cada tecla para impedir mi sueño.
Me costó mucho tenerlo a mis pies, pero dicen que la indiferencia mata, y amores que matan nunca mueren.
Si, no sabía si esa frase tendría validez cuando le dijera a mi amado que volvería al lugar de donde había salido.
Lo único que quería hacer en ese momento era irme a dormir, si lograba hacerlo.