Y ahí se encontraba ella. Golpeando mi puerta. Tenia un diminuto camisón color rosa un poco arriba de las rodillas, finamente escotado y delicadamente mojado a la altura de su ombligo por el pelo que le goteaba. Deje la guitarra en el piso y la invite a pasar. Por primera vez entraria a mi cuarto. Gracias a Dios estaba todo en su lugar. Ella entro pidiendo permiso y lo unico que pude hacer fue sonreirle para que accediera.
Abi: - Necesito ayuda. En realidad el teclado de mi computadora no anda o algo le paso – dijo frunciendo la entreceja.
Nick: - Si queres usa la mia esta en la mesa del living – sos idiota Nick? Como la ibas a dejar ir justo ahora – Dejá, la voy a buscar yo – ella solo asintió y se sento en el borde de mi cama, sin pedir permiso. En realidad no me molestaba. Nada de lo que hacia podia hacerme enojar.
Baje rapidamente las escaleras, casi mas me mato. Tenia miedo que se fuera, no se a donde. Pero no queria que se vaya. Agarre mi notebook y subi lo mas rapido que mis piernas me permitieron. Alli se encontraba mi angel. Donde la habia dejado mirando a todo su alrededor. Me quede un rato afuera esperando que mi respiración se normalizara y entré.
Nick: - Usala el tiempo que quieras, yo no la necesito – dije con la misma sonrisa de estupido, la unica que tenia en realidad.
Abi: - Bueno gracias Nick – se estaba levantando. No por favor quedate.
Nick: - Podes quedarte aca no me molesta – mi voz sono nerviosa, tengo que admitirlo.
Abi: - Estabas escribiendo… necesitas privacidad y yo tambien un poco. Gracias en serio Nick. En un rato te la devuelvo – termino de decir y cerro mi puerta.
Claro, tonto Nicholas. Quiere hablar con su novio… su prometido. Que imbecil que soy. Agarre de nuevo mi guitarra y empeze a escribir en el papel en blanco… “Beautiful, one of a kind. You’re something special babe, and you don’t even realize that your my heart’s desire”.
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